Aquiles y la tortuga| Descripción de obra
La paradoja de Aquiles y la tortuga de Zenón.
Aunque Zenón utilizó esta paradoja para poder explicar los mínimos infinitos y el absurdo del supuesto, como siempre, yo le tengo que dar una inyección de imaginación. Así pues, la paradoja dice tal que así:
Aquiles disputa una carrera contra una tortuga, siendo el más rápido de los griegos y la tortuga el más lento del reino animal. Aquiles decide darle una ventaja a la tortuga, de 100m. Suponiendo que ambos tengan una velocidad constante, tras un tiempo determinado Aquiles abrá recorrido esos 100m, alcanzando el punto de partida de la tortuga. Sin embargo la tortuga abrá recorrido otro espacio determinado pongamos, 10m. Aquiles tardará un poco más de tiempo en alcanzar a la tortuga ahora, sin embargo en este tiempo la tortuga volverá a recorrer otros tantos metros.
La paradoja radica en que, en la vida real, Aquiles acabaría pasando a la tortuga facilmente en algún punto. Pero esto es una paradoja, no prentende ser realista, pretende explicar un concepto matematico y filosófico.
Mi perspectiva:
Como hice en Catistenias, me puse en la piel de Aquiles en este irrealista supuesto. Imaginándome a Aquiles intentando alcanzar a la tortuga y no importa cuan cerca siempre tendrá esa distancia por recorrer. Sentir la rabia, la impotencia, la humillación en cierta parte. La ira de Aquiles reviviendo.
Descripcion:
Aquiles y la tortuga (2026) nace de una realización personal; uno en la vida tiene múltiples y complejas responsabilidades. Algo así como una lista de la colada, en cuanto pones la lavadora, decides darte una ducha y la cesta se vuelve a llenar de ropa para lavar.
Si eres como yo puedes llegar a estresarte por el hecho de que estas listas de tareas nunca parecen acabarse y cuando te despistas dos segundos, vuelve a crecer.
Así pues para mí, llego un punto dónde no merecía la pena la carga emocional adicional y llegue a la conclusión de que, lo que está en mis manos, es poder elegir el ritmo con el que hago esa lista de tareas y cuanto espacio ocupa en mi mente.
Esta obra para mí es un recordatorio del poder que uno tiene en elegir su propio ritmo y decidir las condiciones en las que uno vive.
Aquiles y la tortuga, 2026, por Daniel Concheso
La técnica:
Me imagine a un Aquiles moderno haciendo la colada en la que la tortuga llevase una cesta de la colada como caparazón. Tras hacer varios bocetos más figurativos, llegué a la conclusión de que nada iba a ser más exitoso que representar el movimiento y texturas de este campo higiene doméstica.
Elegí una paleta de azules profundos sobre fondo verde. El verde del fondo me recuerda al cesped dónde, posiblemente ocurriría la carrera entre Aquiles y la tortuga. Por encima utilice tonos rojizos que para mí representan la sangre de nuestro protagonista, algo así como la ropa manchada de sangre en la Iliada.
Por encima utilicé los colores azules oscuros tipo oxford e índigo porque son los que más paz transmiten. Es una obra que transmite paz, elegida en tus propios términos. A la vez que las cuentas de suavizante en azúl celeste, rosa y violaceo. Como las lavandas que me recuerdan el olor de la ropa fresca. Un círculo en azúl oscuro como el tambor de la lavadora, brochazos con paleta alrededor para mostrar el movimiento circular que te hace quedarte ensimismado al movimiento y perder noción del tiempo.
Por último utilice diferentes brochazos de pintura espesa que representa el flujo del agua llevando la espuma del jabón, al contrario que cuando es un brochazo más seco que representa el movimiento. Y algunos círculos aquí y allá que recuerdan a burbujas. También está la tortuga en una figuración vaga porque representa un ritmo de vida independiente como el perezoso, eligen su propio ritmo y no les importa si el mundo gira más rápido.
Un saludo,
Daniel Concheso